miércoles, julio 15, 2026
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La creciente llegada de polvo del desierto amenaza la salud en Europa

– El polvo del desierto africano, un contaminante atmosférico que hasta ahora había pasado bastante desapercibido, amenaza la calidad del aire en Europa, especialmente en países del sur del continente. Su llegada ha aumentado entre un 10% y un 25% en la última década, según ha constatado un estudio.

El trabajo, que aparece este miércoles en la revista Nature, ha combinado datos de más de 100 estaciones de medición de calidad de aire europeas durante los últimos 10 años con técnicas de inteligencia artificial para averiguar cómo ha evolucionado la presencia de polvo del desierto.

El análisis de esos datos indica que en el sur de Europa, la concentración media de polvo del desierto es de 5,3 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m³), más del doble que en el centro y el norte del continente, donde se midió una media de 2,1 microgramos.

En general, la cantidad de polvo africano ha aumentado en aproximadamente 0,5 microgramos por metro cúbico en el continente en la última década.

Los países más expuestos

Entre los países más expuestos están España, Portugal, Italia, el oeste de Francia y Grecia. Las españolas islas Canarias y la península Ibérica son las zonas más afectadas.

Esto se debe a que las masas de aire procedentes del Sáhara suelen dirigirse hacia el Atlántico y luego giran de nuevo hacia el norte, en dirección a Europa occidental, explica uno de los autores, el investigador del español Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) Xavier Querol.

Querol y sus colegas tienen bien identificada la causa de esta mayor presencia de polvo del desierto: por una parte, el cambio climático ha alterado los patrones de circulación atmosférica que está atrayendo masas de aire africanas hacia Europa, y, por otra, ha desecado más zonas del norte de África generando más emisiones de polvo.

“El aumento del polvo del desierto se ve facilitado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero y el calentamiento global asociado. Esto provoca condiciones más secas en ciertas regiones y la expansión de los desiertos”, apunta otro de los autores, Kaspar Dällenbach, investigador del Instituto Paul Scherrer de Suiza.

Impacto en la salud

Los investigadores recuerdan que los efectos a largo plazo del polvo del desierto pueden provocar neumoconiosis, asma o bronquitis crónica, entre otros.

El aumento inmediato de la mortalidad en las jornadas con niveles elevados de polvo del desierto en el aire está bien documentado: fallece un número mayor de personas como consecuencia de infartos y problemas respiratorios esos días respecto a otros en los que no hay polvo.

Los autores inciden en la necesidad de establecer sistemas de alerta para concentraciones elevadas en toda Europa, similares a los que se utilizan para los episodios de contaminación urbanos, de modo que las personas especialmente sensibles (niños, mayores o personas con afecciones respiratorias y cardiovasculares) puedan tomar precauciones.

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