sábado, junio 6, 2026
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La retórica de la desesperación / Por Lucía Deblock

Vladimir Putin, presidente de Rusia, anunció que en caso que Europa quiera comprar sus hidrocarburos, lo tendrá que hacer en yuanes. Lo que significa otro golpe más para el decaído petrodolar, el único instrumento económico y especulativo que permite mantener cierta estabilidad en las finanzas gringas, ayudadas por las burbujas operadas por sus cada vez más escasos y vapuleados socios de las petromonarquias.

Por supuesto, en caso de que los europeos decidan comprar a los rusos, lo cual solo harán en caso extremo, pero tal como pintan las cosas en la guerra en medio oriente, muy pronto los europeos enfrentarán una crisis de hidrocarburos severa y deberán enfrentarse a la disyuntiva.

Al igual que Japón y varios países asiáticos, los europeos también están padeciendo una doble afrenta con el imperio yanqui, ya que la agresión a Irán no solo ha puesto sus economías en jaque debido a los precios de los hidrocarburos, además, deben asimilar que tantos años de subordinación no fueron suficientes para que su socio y proveedor de seguridad, cuidara de sus intereses.

Nuevamente se realizaron apuestas masivas, superiores a los 950 millones de dólares, a la caída del precio del petróleo justo antes del anuncio del alto al fuego entre Estados Unidos e Irán.

Con ésta ya son al menos 3 operaciones de grandes volúmenes que anteceden algún comunicado por parte del presidente de los EEUU, lo que ha desatado una serie de investigaciones que involucran a funcionarios y familiares del presidente, por sospechas del mal uso de información privilegiada.

Incluso Irán ha mencionado la manipulación del mercado de los hidrocarburos como el principal objetivo de ciertos y escandalosos comunicados de la Casa Blanca.

Lo anterior se adhiere al altamente volátil panorama político en Estados Unidos, donde ya se enfrenta gran tensión legislativa y electoral.

La popularidad de Trump anda por debajo del 35%, incluso entre sus votantes más fieles la antipatía se desborda y, en el Senado, cada vez son más los temas de carácter militar que se deciden por criterio de desempate.

Y mientras los persas han demostrado haberse preparado para este enfrentamiento desde hace 40 años, mostrando sus estrategias sobre el terreno y su eficiencia, además de su seriedad al momento de hacer declaraciones, tiene socios confiables que no han dejado de apoyarlo. Pero los yanquis tienen como principal socio a un psicópata incontrolable, que sufre de complejo mesiánico, ambos usan las cortinas mediáticas como medio de control de daños, a pesar de su retórica desesperada y genocida, que no escapa a la indignación del mundo.

Un error de cálculo, sin duda; tal vez en Israel y Norteamérica creyeron que podrían volver a agredir a Irán y, fácilmente o mediante amenazas, negociar un cese a las hostilidades, así como lo hicieron durante la Guerra de los 12 días, pero está vez los persas decidieron que era suficiente.

Ahora, el reto es salir con un poco de dignidad y no saben cómo, tal vez eso es lo que hay detrás de los últimos posteos de Trump en redes sociales, una flagrante desesperación.

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