
El 11 de junio de 2026 ya es parte de la historia futbolística del país. Las causas ya las conocemos todos: la tercera inauguración de un Mundial que coloca a México como el primero en lograrlo y ya, no hay nada más que agregar. Solo la fiesta de un día, un juego insípido y después la nada; o más bien, lo mismo de siempre con sus claroscuros típicos.
En lo deportivo queda un sabor extraño. Pocas figuras, juegos desabridos con muy poco atractivo y un desdén importante de la FIFA hacia México, al que solo repartió migajas de un importantísimo botín económico que está ganando de forma monopólica. Solo si la selección azteca logra avanzar en el torneo tendría una posibilidad más de celebrar un tercer juego como local; si continúa avante, el resto de la competición emigrará hacia Estados Unidos.
En lo político, solo se descubrió el enorme tamaño de la improvisación con la que actúan las élites gobernantes bajo el pretexto de realizar mejoras de infraestructura, remodelaciones urbanas, transporte digno y vigilancia excelsa en vísperas de la celebración de un gran evento.
A pesar de saber que México había sido designado como país organizador desde 2018, con ocho años por delante para planificar correctamente el torneo, las transiciones de gobierno tuvieron muchísimo que ver para no hacerlo. Fue mucho tiempo perdido para poner en forma la infraestructura de la Ciudad de México y, en menor medida, de Monterrey y Guadalajara con sus respectivos gobernantes.
Bajo ese contexto, en la capital, el grupo que dominó la esfera pública en ese año congeló proyectos y reevaluó presupuestos para evitar los costos políticos de financiar asuntos particulares con dinero público, además de priorizar apoyos sociales a las clases populares.
Fue aquí donde el Estado demostró inmadurez administrativa. Postergó las obras por burocracia y a conveniencia propia, con un desdén evidente a los trece juegos de la Copa del Mundo 2026 que se realizarían en tierra azteca.
En tanto el tiempo transcurría, nada o muy poco se hacía. Vino el cambio de administración y fue a partir de mayo de 2024 cuando se dio el banderazo inicial que marcaba el primer movimiento formal. La remodelación del entonces Estadio Azteca por parte de particulares fue la señal.
En septiembre de 2025, los presupuestos aumentaron para destinarlos a la movilidad urbana. La modernización del AICM fue el gran anuncio para vender la idea de que se estaba listo para recibir a los cinco millones de visitantes que inundarían la Ciudad de México y el resto del país. Esa narrativa era la cantaleta oficial de casi todos los políticos.
A finales de ese año e iniciando el 2026, el gobierno de la Ciudad de México y las alcaldías comenzaron a realizar obras públicas urgentes, entre las que se incluían la renovación de aceras, repavimentación y algunas “utopías” con canchas de futbol para, supuestamente, ser grandes anfitriones de la marea de turistas que, según los funcionarios, abarrotarían el país.
La saturación mediática con discursos sobre el máximo evento futbolístico —donde daban a entender que el país sería el epicentro mundial durante toda la justa— nunca fue precisa. Quizá sí lo fue, pero de manera momentánea y solo el día de la inauguración, tal como sucedió el 11 de junio.
Así, una vez más, el gobierno apostó por un espejismo lleno de maquillaje. La inauguración fue discreta y las cifras alegres nunca llegaron. Después, México volvió a su realidad y, como siempre, nada cambió ni cambiará.
Así las cosas, en lo que respecta a lo deportivo, y esperando que la selección mexicana ofrezca alguna sorpresa superior, solo queda observar los pocos partidos que quedan por celebrarse en suelo azteca en un torneo que tendrá su verdadero cénit en Estados Unidos.
Y en lo político, queda un descomunal despilfarro de recursos, obras apresuradas y verborrea oficial sosa y torpe, utilizada para tapar carencias, violencias y malas gestiones que fueron, son y serán el símbolo de un descafeinado Mundial de veinticuatro horas.
El cargo Un mundial de veinticuatro horas… / Por José Hermilo Amezcua Domínguez apareció primero en Reporte 32 MX, El medio digital de México.